martes 1 de diciembre de 2009

Islario

"El tema de la isla que va a la deriva por alta mar, la isla movible, inestable, que no permanece fija tiene una larga tradición en la literatura occidental. También se encuentra en la oriental, caso la literatura japonesa o de las viejas tradiciones chinas, en las que sus Islas de los Bienaventurados flotan y son llevadas sobre lomos de unas tortugas gigantes.

[...] Pero el tipo de isla flotante más curioso en la literatura árabe es el de las "islas móviles". Cuatro de éstas se encuentran en la obra del egipcio Ibn Wasif-Sah, Compendio de las maravillas, de hacia el año 1000, en la que lo maravilloso se encuentra en toda ella, siendo la isla la sede ideal de lo imaginario. Su sección sobre el Océano presenta el muestrario más rico y elaborado de islas sorprendentes, como las islas móviles que flotan en el mar. En una ocasión la isla móvil aparece con casas y cúpulas blancas que los marineros anhelan alcanzar, pero cuanto más se acercan, más se aleja la isla. En otra ocasión la isla se llama Sarif [...]. Una tercera isla móvil posee un árbol que al levantarse el sol crece, pero que vuelve a decrecer con la puesta. Finalmente una cuarta isla móvil se describe en el Mar Verde, isla que aparece durante seis meses y desaparece durante los otros seis [...]. Como muy bien nos advierte A. Arioli, hay, al menos, una nota común en todas estas islas móviles: se escapan y por ello se desea acceder a ellas".

MARTÍNEZ, Marcos, "Islas Flotantes", en PALENZUELA, Nilo (ed.), Las islas extrañas. Espacios de la imagen, Centro Atlántico de Arte Moderno, Las Palmas de Gran Canaria, 1998.

sábado 14 de noviembre de 2009

nada va a cambiar mi mundo...

... O lo que es lo mismo: no hay nada que cambiar en él, todo es perfecto tal como es.

miércoles 30 de septiembre de 2009

Postal

Singapur:
el amor de los que me quisieron querer.

Gracias.

domingo 23 de agosto de 2009

mujer cometa (II)


La mujer cometa vive
en el caparazón de una tortuga:
cosida a la tierra,
brotadas las raíces, patas gruesas,
avanza por el aire.

La casa cubre sus hilos de sal.
(Imagen: Lluvia de cometas, Jesús Dorta)

domingo 16 de agosto de 2009

Llorar...

Llorar a lágrima viva.
Llorar a chorros.
Llorar la digestión.
Llorar el sueño.
Llorar ante las puertas y los puertos.
Llorar de amabilidad y de amarillo.
Abrir las canillas,
las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma, la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos,
y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.
Asistir a los cursos de antropología llorando.
Festejar los cumpleaños familiares llorando.
Atravesar el África llorando.
Llorar como un cacuy, como un cocodrilo...
si es verdad que los cacuyes y los cocodrilos
no dejan nunca de llorar.
Llorarlo todo, pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz, con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo, por la boca.
Llorar de amor, de hastío, de alegría.
Llorar de frac, de flato, de flacura.
Llorar improvisando, de memoria.
¡Llorar todo el insomnio y todo el día!

Oliverio Girondo, En la masmédula, 1956

sábado 8 de agosto de 2009

Imagen

Tengo una luna roja
como dos ojos de agosto

sábado 1 de agosto de 2009

Penélope


Rota y con las manos en el pecho,
tejida
la boca, el cuello, una clavícula.
Llena de costuras:

cosida a mí misma por mí misma,
madeja
-hilos de estopa verdirroja-.
Enhebro y desenhebro.

La ausencia borda
(aguja, urdimbre, estambre).

Mi cuerpo es un telar.

(imagen: Jilted, Jonathan Viner)

lunes 6 de julio de 2009

faquir

La ausencia es un sable viejo.

Yo
animal hambriento.

martes 23 de junio de 2009

Lejana

Yo había conocido mi casa:

sus cráteres como alfileres,
su esqueleto blanco
de orilla de playa de coral.

La había conocido, palmo a palmo.
Como una piel que se estira, se encoje, se estría,
piel madre, parturienta,

caracol marino abandonado.

Hoy la casa lejana y húmeda
donde dejé a mis hijos -cálidos todos,
apenas larvas de mujer-
tiene el caparazón molido y se parece

a un cementerio.
Mi casa.

Guarda mis huesos.